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© Todos los derechos reservados. Fotos: Monia Antonioli
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Abderramani

ABDERRAMAN ALI

La historia de Abderraman es el comienzo de Be Social Project, él nos llevó desde Lamu Town hasta el continente y de su mano conocimos Mokowe School for the Mentally Disabled.

La historia de Aderraman es la historia de un niño que, a primera vista, no parece ser afortunado. Un niño que lucha cada día y se empeña en ser feliz. Muchas veces, no le acompañan los elementos exteriores, pero esto no se refleja en su cara, ya que nunca desaparece su sonrisa tan característica.

Abderraman tiene, o creemos que tiene, 10 años. Nació en Lamu, es el cuarto hermano de una familia de 7, en situación de extrema pobreza y exclusión social. Su diversidad funcional es genética, ya que hemos encontrado antecedentes familiares, y seguramente está agravada por complicaciones en el parto.

En todo el mundo la adaptación de niños y niñas con diversidad funcional, no es una tarea fácil y Lamu no es una excepción.

Hasta que no tuvo 7 años, Abderraman, no estuvo escolarizado. Y fue entonces cuando llegó a un colegio local, Twashukuru, donde se sentía acogido junto a su hermano y los demás compañeros/as. En un momento determinado, de muchos cambios en su vida, la escuela dejó de ser el sitio amable dónde él se sentía feliz y acogido…

Tras darle muchas vueltas a la mejor solución, Begoña y Lourdes junto con su familia y el director de la que era su escuela, fueron a visitar un colegio que hay en Mokowe, a unos 7 km de Lamu, dentro del mismo condado, pero en el continente. Un cole para niños y niñas con diversidad funcional. Un cole que no sabíamos que nos depararía, pero Abderraman, nada más llegar supo que ese sería su nuevo hogar. Se sintió acogido, aceptado, atendido y feliz.

Cuando llegó la hora de irnos, nos dijo que quería quedarse en ese colegio. Fue un momento mágico y muy especial. Fueron dos semanas de adaptación donde todo fue rodado, era como si ese colegio estuviera hecho a su medida; había encontrado su nuevo hogar.

Actualmente vive en ese colegio, donde es feliz, tiene muchos amigos y amigas y una relación estupenda con el profesorado.

Nos gusta ver a Abderraman como esa semilla a la que acompañamos a florecer en Mokowe; la semilla de nuestro Proyecto. Un Proyecto que crece cada día.